Martín Rivas
Martín Rivas Durante este diálogo, Martín dirigía sus miradas a Leonor, la que aparentaba la mayor indiferencia sin tomar parte en la conversación de su familia.
Terminada la comida, todos salieron del comedor en el orden en que habían entrado, y en el salón continuó cada cual con su tema favorito.
Agustín hablaba a su madre del café que tomaba en Tortoni después de comer; don Dámaso recitaba a Martín, dándolas por suyas, las frases liberales que había aprendido por la mañana en los periódicos, y Leonor hojeaba con distracción un libro de grabados ingleses al lado de una mesa. A las siete, pudo Martín libertarse de los discursos republicanos de su huésped y retirarse del salón.