MartÃn Rivas
MartÃn Rivas 42
Habiéndose fijado para dÃa más cercano el plazo acordado entre las familias respectivas al enlace de Matilde con Rafael, notábase ya gran movimiento en casa de don Fidel ElÃas con motivo de la próxima festividad.
Los parientes de Matilde enviaban sus regalos a la novia.
Doña Francisca, descendiendo a los prosaicos detalles de la vida, preparaba con su hija los moldes a la moda para la confección de los vestidos.
HacÃanse frecuentes viajes a casa de la modista para probarse el vestido nupcial y otros de lujo, encomendados al ingenio de la misma artista.
Se discutÃa con calor sobre las alhajas, abriendo y cerrando las cajitas forradas en terciopelo que venÃan de alguna joyerÃa alemana de la calle de la Ahumada.
Llegaban visitas y se hablaba por lo bajo al principio. VenÃa poco a poco la conversación de trapos y el tono de las voces iba crescendo, como en el aria de don Basilio. Se exhibÃan los regalos, se exaltaba un molde para deprimir otro y se agregaban los comentarios sobre la cruz de brillantes que toda novia tiene, hasta que muchas veces el marido se convierte en otra más pesada de llevar.