Martín Rivas
Martín Rivas Esta observación dejó a Leonor pensativa. Al cabo de algunos instantes miró el reloj, eran las dos de la tarde.
Satisfecha su curiosidad, Matilde había vuelto de nuevo a su asunto favorito y hablaba de Rafael, cuando entró doña Francisca con un nuevo vestido para su hija. Dejaremos a Matilde admirar el vestido con su madre, para seguir a Leonor, que se despidió de ellas, subió al elegante coche de su familia, que la esperaba a la puerta, y dio orden de tirar para su casa.
Al bajarse del carruaje vio en el zaguán a una criada de mala catadura, con una carta en la mano, que preguntaba por don Martín.
Leonor entró sin que aquella criada llamase de un modo particular su atención; mas no sin pensar y decidir que la carta vendría de Rafael San Luis o de otro amigo.
El criado del zaguán llevó la carta a Martín, que se encontraba en el escritorio de don Dámaso.
Martín abrió la carta y leyó lo que sigue, después de la fecha: