MartÃn Rivas
MartÃn Rivas —Mándele decir que vuelva otra vez.
La niña notó la palidez de San Luis y la turbación que pugnaba por disimular.
—¿Qué tiene usted? —le preguntó con amante solicitud.
—¿Yo? Nada absolutamente.
—Pregunta a esa señora que qué es lo que quiere —dijo Matilde, volviéndose a la criada.
—Si dice, señorita, que tiene que hablar con su merced.
La niña volvió indecisa a consultar la vista de Rafael, y éste repitió lo que habÃa dicho:
—Que vuelva otra vez.
—Dile que estoy ocupada, que vuelva después —repitió Matilde a la criada.
Ésta salió del salón.
—Cuando menos será alguna viuda vergonzante —dijo la niña con una sonrisa.
—Puede ser —contestó el joven, tratando también de sonreÃrse.