Martín Rivas
Martín Rivas »En mi retiro no recibiré a nadie, ¡ni aun a ti! Te escribiré cuando sienta la necesidad de hacerlo. Mi tía queda encargada de recibir mis cartas y mandarme las que me dirijan. Un padre, amigo antiguo de mi familia, me ha facilitado este retiro. Él será mi consejero.
»Tu amigo
»RAFAEL SAN LUIS».
Martín dejó caer sobre la cama la carta de San Luis, y apoyando la frente en una mano, se entregó a las tristes meditaciones que aquella lectura le sugiriera.
Le llamaron a almorzar cuando pensaba todavía en la desgracia de Rafael, y había olvidado la otra carta que al llegar había recibido. La tomó antes de salir y bajó al comedor. Al atravesar el patio abrió aquella carta y sólo tuvo tiempo de leer la firma: era de Edelmira Molina.
Para explicarla, antes de hacerla conocer, debemos retroceder al día anterior, en que Edelmira había dirigido a Martín la primera carta que ha visto ya el lector.