Martín Rivas
Martín Rivas 55
Martín y Rafael volvieron a la casa de éste a las doce de la noche del 18 de abril. En los dos era fácil conocer la exaltación que al espíritu comunican las pasiones políticas, porque su hablar era animado y eran entusiastas el gesto y la mirada con que apoyaban sus liberales disertaciones y los cargos que por entonces formulaba la oposición contra el Gobierno que terminaba su segundo período, y contra el que se temía le reemplazase.
Martín había abrazado con calor la causa del pueblo y conseguido con esto desterrar de su pecho la honda melancolía que durante los dos últimos meses le agobiaba. Poniendo empeño en acallar la voz de su amor en el ruido de las pasiones políticas, había logrado alcanzar que la imagen de Leonor viviese en su memoria como un dulce recuerdo, y no como el constante aguijón que destroza el alma de los que se dejan avasallar por el dolor. A fin de conservarse en tal estado, Rivas vivía entre sus libros durante el día y entre los correligionarios políticos durante la noche.