MartÃn Rivas
MartÃn Rivas La niña se aprovechó de esas palabras para seguir persuadiendo a su padre de la necesidad de atender desde luego a la suerte de Rivas; y fue tan elocuente, que al cabo de poco rato salÃa don Dámaso a empeñarse con personas de influjo en favor de MartÃn. Una reflexión le sugirió su debilidad.
«Cuando más conseguiré lo manden desterrado —se decÃa—, y una vez fuera del paÃs, Leonor le olvidará y se casará con otro».
Don Dámaso, como toda persona sin energÃa de carácter, contaba con la ayuda del tiempo para salir de la dificultad.