MartĂ­n Rivas

MartĂ­n Rivas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Es un parvenido —dijo Agustín—, papá tiene razón. A la época donde estamos, todos quieren plata.

—Y hacen bien, cuando hay pobres que la merecen más que muchos ricos —exclamó Leonor.

Estas pocas palabras arrojaron la duda en el espíritu de Rivas. La energía, la emergencia con que Leonor defendía a Rafael de los ataques de su padre y de su hermano, y las palabras de su amigo sobre el amor, hicieron brillar de repente cierta luz a sus ojos, que hirió su corazón con un malestar desconocido. No podía pensar sino que San Luis había amado a Leonor y que su pasión había sido condenada por don Dámaso. Semejante descubrimiento le desazonó como si acabase de recibir alguna triste noticia, y se entregó al trabajo sin explicarse el descontento que le hacía mirar el porvenir bajo un prisma sombrío.

Cuando hubo despachado la correspondencia de don Dámaso, su pensamiento, después de dar mil vueltas a la misma idea, no había llegado más que a esta conclusión que le llenaba de desconsuelo.

—No hay duda que se han amado, y puesto que Leonor le defiende, debe amarle todavía.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker