El Decamerón

El Decamerón

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Galanas mujeres, como creo que conoceréis, el buen juicio de los mortales no consiste sólo en tener en la memoria las cosas pretéritas o conocer las presentes, sino en, por unas y otras, saber por ellas prever el futuro, lo que por hombres graves es considerado señal de sumo criterio. Como sabéis, hará mañana quince días que salimos de Florencia, con el fin de tener algún entretenimiento y sustentar nuestra salud y vida, cesando en las melancolías, dolores y angustias que en nuestra ciudad continuamente se ven desde que empezó el tiempo de la epidemia. En lo que, según mi juicio, obramos acertada y honestamente, porque, si he sabido reparar bien en ello, aunque hayamos narrado cuentos risueños y quizás muy incitadores a concupiscencia, y aunque sin cesar hayamos comido y bebido bien, y cantado y tocado, lo que incita los ánimos débiles a cosas poco honestas, ningún acto, ninguna palabra, ninguna cosa he conocido, por vuestra parte ni la nuestra, que merezca reprensión, y lo que me ha parecido ver y sentir ha sido continua honestidad, continua concordia y continua fraternal familiaridad. Y de ello me congratulo, porque redunda en honor y servicio vuestro y nuestro. Mas para que la muy prolongada costumbre no haga nacer cosas que generen fastidio; y para que una ausencia demasiado larga no haga murmurar a algunos; y como todos, cada uno en su jornada, han tenido la parte de honor que aún a mí me pertenece, yo juzgo que, si os pluguiere, sería cosa conveniente tornarnos al lugar de donde partimos. Sin lo cual, y mirándolo bien, nuestra reunión, ya conocida por otros, podría multiplicarse de manera que cesase nuestro secreto. Y por eso, si seguís mi consejo, yo conservaré la corona hasta nuestra partida, que me propongo que sea mañana. Si de otra manera lo decidieseis, ya tengo pensado a quién para el día siguiente debo coronar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker