El Decamerón
El Decamerón Como muchas de vosotras habréis visto u oído, no ha mucho que en nuestra ciudad hubo una gentil y urbana dama, muy elocuente, cuya valía no consiente que se calle su nombre. Llamábase doña Oretta y era esposa de micer Geri Spina. Y estando por casualidad en el campo, como nosotras, y andando para entretenerse de un lugar a otro, con varias mujeres y caballeros, a los que a su casa llevaba a comer, y acaso siendo largo el camino desde donde estaban a donde se proponían dirigirse, dijo uno de los caballeros del grupo:
—Si queréis, doña Oretta, yo os llevaré a caballo gran parte del camino que hemos de hacer y os iré contando una narración muy bella.
A lo que repuso la dama:
—Muy grato me será, señor; y aun os lo ruego.