La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 4.– ”Y si el placer puede dar la felicidad, ninguna raz6n habrá para no llamar felices a los brutos, que no aspiran a otra cosa más que a satisfacer los deseos de su cuerpo.
5.– ”Nobilísimo placer sería el que pueden proporcionar la esposa y los hijos. Pero, sin que esto sea ir contra la naturaleza, ya es sabido lo que alguien dijera de los hijos, a los que llamaba sus verdugos. Cualquiera que sea la condición de ellos, siempre son una preocupación para los padres. No es necesario que te lo recuerde: tú mismo lo has podido comprobar en otras ocasiones y hoy te llenas de inquietud por idéntica causa.
6.– ”En esto apruebo el parecer de mi discípulo Eurípides, el cual llama feliz en su desgracia al hombre que no tiene hijos.
”En todos los placeres hallarás lo mismo: clavan su aguijón a aquellos que los disfrutan. Y a semejanza de la abeja voladora que ha dejado su miel, huyen después de herir ferozmente el corazón que se les abrió.
1.– ”Resulta, pues, indudable que estos caminos de la felicidad son muy torcidos y que a nadie pueden llevar al objetivo que prometen.
