La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 26.– ”¿Por qué, en efecto, la llama se eleva a lo alto a causa de su ligereza, y la tierra es arrastrada hacia abajo por su peso, sino porque estas regiones diferentes y estos diversos movimientos son los más acomodados a los respectivos elementos?
27.– ”Así, pues, cada cosa se conserva merced a aquello que le conviene; y perece por aquello que le es contrario.
28.– ”Por otro lado, los cuerpos duros, como las piedras, son muy compactos por la cohesión de sus partes constitutivas y difícilmente se disgregan.
29.– ”Los cuerpos fluidos como el aire y el agua, ceden con mucha facilidad a cualquier esfuerzo externo que tienda a dividirlos; pero en cuanto cesa la causa que alteró su equilibrio vuelven inmediatamente a su estado primitivo. El fuego, en cambio, resiste a toda separación.
30.– ”Y ahora no hablo precisamente de los movimientos voluntarios del alma consciente sino de las tendencias propias de la naturaleza: así, sin darnos cuenta digerimos los alimentos absorbidos, y sin tener conciencia de ello respiramos durante el sueño.