La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía ”«Estamos vencidos», exclama, por fin, apiadado, el Rey del imperio de las sombras; «devolvemos su esposa a este hombre que la ha rescatado con su canto, pero le imponemos una condición, a saber, que al abandonar el Tártaro no vuelva atrás su vista».
”Mas, ¿quién puede poner leyes a los amantes? El amor es su ley suprema.
”¡Ay! En las mismas fronteras de la noche, Orfeo miró a su Eurídice: la vio, la perdió, le dio la muerte.
”Esta fábula parece forjada para vosotros los que tratáis de elevar vuestro espíritu hacia la luz de los cielos; porque el que se deja vencer y vuelve sus ojos a los antros del Tártaro, pierde los bienes superiores precisamente por el hecho de mirar a los infiernos”.
