La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía ”Si algún día llegares a aquellos lugares después de haber hallado el camino que has olvidado y ahora buscas, gozoso exclamarás: «Sí, lo recuerdo, ésta es mi patria, de la cual salí un día, y en la que para siempre me quiero quedar».
”Y si desde allí vuelves los ojos a la tierra que dejaste, contemplarás los tiranos del destierro, ante quienes, por su torva mirada, tiemblan los pueblos que gimen en la desgracia
1.– Dije yo entonces: “¡Oh, qué grandes cosas prometes! No dudo de que puedas realizarlas; pero ya que me has despertado a esta nueva luz, no retardes tus pasos y llévame pronto a ella”.
2.– “Primeramente has de considerar —continuó la Filosofía— que el poder y la valía están en los buenos; y que los malvados no tienen fuerza ninguna. Estas dos proposiciones se demuestran recíprocamente la una por la otra.
3.– ”Porque siendo el bien y el mal cosas contrarias, una vez que se demuestre que el bien es poderoso, se deducirá como consecuencia que el mal es débil; y a la inversa, probada la inconsistencia del mal, resultará indudable la firmeza del bien.
