La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 1.– Dije entonces a la Filosofía: “Lo comprendo; con razón se dice que el vicioso quizá conserva exteriormente la forma humana, pero en cuanto a su condición moral no es más que una bestia; mas quisiera que estos espíritus sombríos y criminosos no pudieran ensañarse en las gentes de bien, para causar su ruina
2.– ”No pueden hacerlo, como demostraré oportunamente; pero si momentáneamente se vieran privados de este poder aparente, su castigo sería mucho más llevadero.
3.– ”Porque, en efecto, y esto te parecerá increíble, los malvados son necesariamente más desgraciados cuando llegan a realizar sus intentos que cuando se ven privados de satisfacer su pasión.
4.– ”Pues si es lamentable tener el deseo del mal, lo es más todavía disponer de facultades para realizar el mal deseo.
5.– ”Y así, puesto que a cada instante acompaña su desgracia, es forzoso concluir que los malvados son atormentados por triple infortunio: porque primero desean, después se sienten capaces, y por último cometen el crimen”.
6.– “Lo reconozco —dije—. pero si algo deseo para ellos es que pronto se vean privados de la facultad de perpetrar el crimen
