La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía “Y así, si alternativamente mirares al cielo y a la tierra, sórdida como es, sin dejarte llevar de influencias extrañas, tu solo juicio te hará creer que estás ya a la altura de las estrellas, ya sumergido en el fango.
30.– ”El vulgo, sin embargo, no atiende a estas consideraciones; ¿y habremos de igualarnos con aquellos que ya vimos se asemejaban a las bestias?
31.– ”Si uno que hubiera perdido completamente la vista no recordara siquiera haber tenido ojos y pensara que nada le faltaba para ser humanamente perfecto. ¿Tendríamos por ciegos a los que vieran lo que aquél no podía ver?
32.– ”Menos aún aceptarán otra verdad que se apoya en sólidos fundamentos, a saber, que los que cometen una injusticia son más desgraciados que los que la soportan”.
33.– “Me gustaría saber las razones en que apoyas tu aserto”. “ ¿Negarás que todo malvado merece castigo?” “De ningún modo”.
34.– “Pero es cosa evidente que los malvados son desgraciados”. “Indudable”. “Luego el que merece castigo es desgraciado; ¿no es así?” “Sí, por cierto”