La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 46.– ”Mientras que, sintiendo su conciencia manchada por la culpa y gozando del bienestar de la fortuna, temerán perder aquellas ventajas; con eso cambiarán de conducta y por fin abandonarán los senderos del mal.
47.– ”A unos llevó a una ruina merecida su mal adquirida bienandanza; a otros se ha dado el poder de castigar, para prueba de los buenos y sanción de los malvados.
48.– ”Porque así como no hay pacto ni acuerdo entre buenos y malos, éstos entre sí tampoco llegan a una inteligencia.
49.– ”¿Y cómo podría ser de otro modo, si, destrozadas sus conciencias por el vicio, no están conformes consigo mismos y muchas veces hacen lo que quisieran no haber hecho?
50.– ”De lo cual ha resultado con frecuencia algo muy singular, a saber, que los malos han servido de instrumento a la Providencia para que otros como ellos se hicieran buenos.
51.– ”Pues creyéndose víctimas de la injusticia por parte de los más perversos, otros malvados, enardecidos en el odio de aquellos, se han acogido a la virtud para que no se los confundiera con los peores.