La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía ”La gloria fue la recompensa de los duros trabajos de Hércules: domó a los altivos centauros, arrebató la piel del feroz león de Nemea; con flecha certera mató las aves del lago Estinfalo; cargada su mano de oro, se apoderó de los frutos que guardaba el dragón de los cien ojos; arrastró al Cerbero atado con triple cadena; victorioso robó a Diómedes sus yeguas y a él lo puso para que éstas lo devorasen hizo perecer a la hidra destruyendo en las llamas su veneno; hizo que Aqueloo, después de manchar su frente, hundiera su rostro en las aguas de un río que llevó su nombre; derribó a Anteo en las arenas de Libia; gracias a Hércules, Evandro pudo saciar sus iras en la persona de Caco; los hombros del héroe que debían sostener al mundo fueron manchados con la espuma de un jabalí; su último trabajo fue sostener el cielo con su cabeza sin doblar la cerviz... y el cielo fue el premio de este supremo esfuerzo.
”Vosotros, los que sentís en vuestra sangre el ardor de los valientes, caminad por la senda elevada que surcaron tan magníficos ejemplos.
”¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa”.
