La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 5.– ”Tú sabías muy bien atacarla con duras palabras, a pesar de los favores que te prodigaba, y buscabas en mi propio santuario las máximas de que te servías para combatirla.
6.– ”Pero todo cambio repentino en las cosas lleva consigo cierta fluctuación de los ánimos: por eso tú has perdido algo de tu habitual serenidad.
7.– ”Pero ya es hora de que vayas tomando a sorbos una poción agradable que penetrará suavemente en tu espíritu y te dispondrá para los remedios más fuertes.
8.– ”Venga, pues, enhorabuena la retórica persuasiva, que entonces marcha en derechura cuando sigue mis principios; y con ella, la música, joven esclava, criada en mi hogar, para acompañarla con sus canciones, ora graves, ora ligeras.
9.– ”¿Cuál es, ¡oh mortal!, la causa de tu tristeza y de tu llanto? Al parecer, has visto una cosa nueva e inusitada. Crees que la fortuna ha cambiado para contigo... y te equivocas.
10.– ”Ha tenido siempre las mismas costumbres, idéntico carácter. Di más bien que contigo ha mostrado la constancia que le es propia en su inconstancia; es la misma que te acariciaba, al seducirte con el cebo de una prosperidad engañosa.