La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía ”Cuando con mano altanera cambia el rumbo de los acontecimientos y avanza, semejante en su marcha a las agitadas ondas del Euripo25, aplasta bajo sus pies a los reyes antes temidos y levanta del polvo las frentes humilladas de los que sucumbieron. No escucha a los desgraciados ni se cuida de sus lamentos; antes bien, se burla del llanto que ha provocado su mismo rigor. Así es como se entretiene para probar sus fuerzas. Maravillosamente se descubre cuando en el curso de una hora hace pasar de la loca alegría al desesperado abatimiento.
1.– ”Quiero ahora platicar contigo aduciéndote palabras de la misma fortuna: tú juzgarás si procede con justicia.
2.– ”¡Oh mortal! ¿Por qué me acosas con tus quejas incesantes? ¿Qué injusticia he cometido contra ti? ¿De qué bienes te he despojado que fueran tuyos?
3.– ”Busca al juez que más te plazca y en su presencia discute conmigo sobre la propiedad de los bienes y de los honores; y si llegas a probar que en realidad pertenecen a cualquiera de los seres humanos, pronta estoy a concederte que es tuyo lo que reclamas.
