La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 4.– ”Cuando la naturaleza te sacó de las entrañas de tu madre, yo te recogí desnudo y desamparado y eché mano de mis recursos para prestarte el calor que tu vida necesitaba; y ahora te quejas precisamente porque inclinándome sobre ti con sin igual ternura te prodigué de mis tesoros bienes en abundancia y atenciones desmedidas.
5.– ”Si hoy me place retirar de ti la mano, me debes reconocimiento por haber disfrutado de lo que no te pertenecía, y no tienes derecho a quejarte como si hubieras perdido bienes de tu propiedad.
6.– ”¿Por qué te lamentas? No te he hecho ningún agravio. Riquezas, honores, todo lo que es apetecible pertenece a mis dominios: cosas son que me sirven dondequiera; y cuando yo me retiro, se vienen conmigo.
7.– ”Sin temor puedo afirmarlo: si estos bienes cuya pérdida deploras te hubieran pertenecido en propiedad, jamás los hubieras perdido.