La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 11.– ”Si crees no poder considerarte afortunado porque ha desaparecido lo que tenía aspecto de dicha, tampoco te llames desgraciado por lo de ahora, que lo que hoy parece un pesar pronto se desvanecerá.
12.– ”¿Por ventura es ésta la primera vez que asistes a un drama de la vida, si bien no como mero espectador? ¿Cómo te has forjado la ilusión de que las cosas humanas sean estables, cuando el hombre mismo se ve reducido muchas veces a la nada en un momento?
13.– ”Pues si alguna vez, aunque rara, los dones de la Fortuna parecen permanentes, sin embargo, el último día de la vida viene a ser la muerte de aquélla, por muy duradera que se haya creído.
14.– ”En consecuencia, ¿qué te importará abandonar la Fortuna cuando mueras, o que ella te abandone alejándose de ti?
”Cuando Febo desde su dorada cuadriga esparce la luz en el firmamento, palidecen las estrellas; y, vencidas por los rayos ardientes de aquel fuego, eclipsan el esplendor de su blanca frente.
”El bosque, al tibio soplo de los céfiros30, se viste de flores tempranas; mas si viene el Austro nebuloso a desencadenar sus iras, la rama, antes lozana, se despoja de sus galas.