La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 3.– ”Si, por el contrario, se confieren las dignidades a personas honradas, cosa rarísima, ¿Qué es lo que en ellas se estima sino la honradez de su gestión?
”De donde resulta que no se honra a las virtudes por el cargo, sino al cargo por las virtudes del que lo desempeña.
4.– ”¿Y qué es ese poder tan codiciado y magnífico con que soñáis? ¿No os dais cuenta, mortales habitadores de la tierra, de quiénes son ésos a quienes juzgáis mandar? Si vierais que un ratoncillo se arroga poder y autoridad sobre los demás, ¿podríais contener la más estrepitosa carcajada?
5.– ”Y. sin embargo, ¿hay en lo físico ningún ser más débil que el hombre, que muchas veces encuentra la muerte en la picadura de un insecto insignificante o en un gusanillo que penetró en sus entrañas?
6.– ”Más aún: ¿puede haber autoridad alguna que alcance al hombre, si no es en su parte inferior, que es la corpórea, o en algo todavía más bajo, que son sus bienes?
7.– ”¿Quién impondrá jamás su ley a un espíritu libre? ¿Quién puede arrebatar su sosiego a una mente que, merced a una sólida instrucción, llegó a ser dueña de sí misma?