La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía ”Las trompetas guerreras seguían en silencio, y no se habían enrojecido los campos con la sangre derramada a merced de implacables odios. ¿Por qué despertaría el furor de la guerra para llevar las armas contra el enemigo sin que horrorizaran las atroces heridas, sin que se viera el premio de la sangre vertida?
”¡Ojalá volviésemos a las sencillas costumbres de antaño! Pero... ¡más furiosa que las llamas del Etna nos avasalla la ardiente pasión de la codicia!
”¡Ah!. ¿Quién sería el primero que sacara de las entrañas de la tierra el tesoro maldito del oro y la pedrería?32.
1.– ”¿Qué diré de las dignidades y del poder, que a vosotros os parecen el mismo cielo, ignorantes como estáis de la dignidad y del poder verdaderos? Si de ellos se adueñan los malvados, ¿qué incendio desencadenado por las llamas del Etna, qué diluvio puede ocasionar tanta ruina?
2.– ”Sin duda recordarás que si vuestros antepasados intentaron abolir el poder consular, principio de todas vuestras libertades, fue debido a la insolencia de los cónsules; y que por una causa semejante habían hecho desaparecer de Roma el título de Rey.