La Consolación de la filosofÃa
La Consolación de la filosofÃa 3.– Su vestido lo formaban finÃsimos hilos de materia inalterable, con exquisito primor entretejidos; ella misma lo habÃa hecho con sus manos, según más adelante me hizo saber. Y, a semejanza de un cuadro difuminado, ofrecÃa, envuelto como en tenue sombra, el aspecto desaliñado de cosa antigua.
4.– En su parte inferior veÃase bordada la letra griega pi (inicial de práctica), y en lo más alto, la letra thau (inicial de teorÃa)14 y enlazando las dos letras habÃa unas franjas que, a modo de peldaños de una escalera, permitÃan subir desde aquel sÃmbolo de lo inferior al emblema de lo superior.
5.– Sin embargo, iba maltrecho aquel vestido: manos violentas lo habÃan destrozado, arrancando de él cuantos pedazos les fuera posible llevarse entre los dedos.
6.– La mayestática figura traÃa en su diestra mano unos libros; su mano, izquierda empuñaba un cetro.
7.– Y cuando vio a mi cabecera a las musas de la poesÃa dictándome las palabras que traducÃan mi dolor, conmovióse de pronto; y luego, lanzando por sus ojos miradas fulminantes, indignada exclamó: