El Héroe de las Eras
El Héroe de las Eras Elend miró hacia el horizonte, donde la bruma se arremolinaba de forma antinatural. Antes solo salÃa de noche. Ahora, se extendÃa incluso con la luz del sol, serpenteando entre las calles como un cazador invisible. La niebla estaba cambiando.
—No es solo la ceniza—susurró Vin—. Algo más está mal. Lo sientes, ¿verdad?
Elend asintió. La bruma siempre habÃa sido misteriosa, pero ahora se sentÃa equivocada . Demasiado densa. Demasiado frÃa. Demasiado viva.
En Luthadel, los rumores se esparcÃan como el fuego. Los campesinos decÃan que los cultivos se estaban pudriendo antes de germinar. Que los nacidos de la bruma enfermaban al inhalarla demasiado tiempo. Que la propia tierra estaba muriendo.
Y la verdad era peor.
Marsh estaba arrodillado en el suelo de una celda oscura. No por estar atrapado, sino porque no habÃa razón para moverse. No cuando Ruina susurraba en su mente, moldeando sus pensamientos como si fueran arcilla.
A veces tenÃa momentos de claridad. A veces recordaba quién era. Pero luego llegaba la voz. Tan dulce. Tan fuerte. Y su voluntad se desmoronaba.
Una puerta se abrió. Pasos. Una figura encapuchada entró y se inclinó sobre él.
