El Héroe de las Eras
El Héroe de las Eras —Levántate, Inquisidor—dijo la voz. FrÃa. Eterna.—Tenemos trabajo que hacer.
Marsh alzó la vista. Los clavos en sus ojos pulsaron con un dolor sordo.
—SÃ, mi señor.
Y entonces, sin esfuerzo, sin resistencia, se dejó llevar.
En la torre de gobierno, Vin y Elend debatÃan con sus consejeros. Sazed estaba allÃ, pero no hablaba mucho. Algo en él se habÃa roto tras la muerte de Tindwyl.
—Elend, debemos actuar ya—dijo Vin, impaciente—. Hay ciudades que todavÃa tienen reservas de comida. Podemos forzar su rendición.
—¿Forzar?—Elend frunció el ceño—. Vin, eso nos convertirÃa en lo mismo que el Lord Legislador.
Vin golpeó la mesa. —¿Qué otra opción tenemos? ¿Dejar que todos mueran?
Elend apretó los puños, pero no respondió. La ceniza seguÃa cayendo afuera. La bruma se arremolinaba. Algo venÃa. Algo antiguo.
Y ellos estaban corriendo contra el tiempo .
