Elantris
Elantris El suelo tembló cuando Raoden trazó la línea final con su propia sangre. Por un instante, el mundo se silenció… y luego, la magia regresó. Como un río contenido por siglos, la luz recorrió las calles, desbordó los edificios, llenó los cuerpos vacíos.
El grito de Shaor se convirtió en polvo. Sus seguidores cayeron de rodillas, temblando. La ciudad, una vez negra y putrefacta, brilló.
Raoden se tambaleó, mirando sus manos. Su piel estaba limpia. Las marcas habían desaparecido.
Las puertas de Elantris se abrieron. Afuera, Hrathen observó con el horror reflejado en su rostro. Todo su plan… deshecho en un solo instante.
Raoden dio un paso adelante, la luz de la ciudad reflejada en sus ojos.
—Ahora —dijo con una sonrisa feroz—, es nuestro turno.
Elantris había renacido. Y su historia apenas comenzaba.
FIN