Muchos cuerpos, una misma alma
Muchos cuerpos, una misma alma El alma no solo recuerda el pasado, sino que también puede vislumbrar el futuro. En ese estado de conciencia expandida donde el tiempo pierde sus límites, es posible avanzar hacia lo que aún no ha sucedido. Las progresiones permiten experimentar vidas futuras y descubrir cómo las decisiones del presente moldean lo que está por venir.
No hay un solo futuro escrito, sino múltiples posibilidades que se ramifican según las elecciones que se hagan. Las visiones del mañana no son predicciones absolutas, sino advertencias o guías. Pueden cambiar, porque el destino no está grabado en piedra, sino construido por cada acción, cada pensamiento, cada emoción.
El viaje al futuro puede ser desconcertante. Algunos ven civilizaciones avanzadas, con sociedades más armoniosas, donde la humanidad ha aprendido a vivir en paz. Otros presencian paisajes devastados por la ambición y la destrucción. Sin embargo, lo que se observa no es inmutable. Es solo una posibilidad, una probabilidad que aún puede ser alterada por lo que se haga hoy.
