Agnes Grey
Agnes Grey —Música, canto, dibujo, francés y latÃn —me dijo— no son poca cosa, y mucha gente estarÃa encantada de encontrar a una institutriz que poseyera todos esos talentos. Esta vez probarás fortuna con una familia de condición más elevada, la de un auténtico caballero. En el seno de una familia asà te tratarán con más respeto y consideración que en el de una familia de comerciantes adinerados y engreÃdos, o en el de arrogantes nuevos ricos. He conocido a muchas personas de alcurnia que trataban a sus institutrices como parte de la familia; aunque debo admitir también que las hay insolentes y desconsideradas: lo bueno y lo malo se encuentran en todas partes.
Escribà y envié el anuncio rápidamente. De las dos contestaciones que recibÃ, solo en una la familia accedÃa a pagarme las cincuenta libras que mi madre me aconsejara pedir como sueldo. El miedo a que los niños fuesen demasiado mayores o a que los padres pensaran en una persona más experimentada y lúcida que yo me hizo vacilar antes de comprometerme. Pero mi madre me convenció para que no rechazara el trabajo por ese motivo: solo con que dejara a un lado mis recelos y adquiriese un poco más de confianza en mà misma, dijo, bastarÃa para que me desenvolviese sobradamente bien.