Agnes Grey

Agnes Grey

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A menudo recibían sus clases al aire libre, algo contra lo que no tengo nada que decir, salvo que me enfriaba con frecuencia por sentarme en la hierba húmeda, por exponerme al rocío de la mañana o por alguna molesta corriente, cosas que parecían no tener el menor efecto en ellos. Estaba muy bien que fueran personas fuertes, pero quizá no hubiese estado mal que alguien les enseñara un poco de consideración hacia otras no tan fuertes como ellas. Pero no debo criticarlos por algo que, quizá, era culpa mía; porque nunca hice ninguna objeción sobre sentarme o no donde se les antojaba, y preferí arriesgarme tontamente antes de alterar sus planes por mi comodidad.

La forma en que estudiaban era tan caprichosa con relación al tiempo o al lugar que elegían para sus lecciones como indecorosa. Mientras escuchaban mis explicaciones o repetían lo que habían aprendido, se tumbaban en el sofá o sobre la alfombra, se estiraban, bostezaban, charlaban entre sí o miraban por la ventana; ahora bien, si me detenía un momento para atizar el fuego o para recoger un pañuelo que se me había caído, uno de mis alumnos me acusaba de inmediato de falta de atención, o me decía que a su mamá «no le gustaría mi desinterés».

Los criados, viendo la poca estimación con la que la institutriz era tratada por parte de padres e hijos, actuaban conmigo siguiendo el mismo modelo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker