Agnes Grey
Agnes Grey —SÃ, señor, la señorita Grey ha sido tan amable de leerme un capÃtulo, y ahora me está ayudando con esta camisa para Bill. Pero tengo miedo de que se quede frÃa ahÃ… ¿por qué no se acerca al fuego, señorita?
—No, gracias, Nancy, no tengo frÃo. Y tengo que irme tan pronto como pase la lluvia.
—Pero, señorita, ¡si me dijo que podÃa quedarse hasta tarde! —exclamó la anciana sin pensar demasiado. El señor Weston cogió entonces su sombrero.
—No, por favor —exclamó—, no se vaya ahora, ¡con lo que llueve!
—No sé, me parece que mi presencia mantiene a su amiga alejada del fuego.
—No, señor Weston, en absoluto —repliqué, pensando que una pequeña mentira no era un pecado demasiado grave.
—¡Claro que no! —exclamó Nancy—. ¡Aquà hay sitio para todos!