Agnes Grey
Agnes Grey También era desagradable caminar detrás de ellos, como si aceptara mi inferioridad, cuando en realidad me consideraba tanto como el mejor, deseaba que así lo comprendieran y me esforzaba por hacerles ver que no me creía una simple criada que conocía su puesto y no se atrevía a caminar al mismo nivel de señoritas y caballeros tan elegantes…, aun cuando las señoritas se dignasen llevarla consigo e incluso conversaran con ella cuando no tenían una compañía mejor.
Casi me avergüenza confesar que, de ese modo, lo que conseguía era no tener que preocuparme de aparentar desinterés o indiferencia hacia ellas, y pretendía estar completamente absorta en mis propios pensamientos o en la contemplación de lo que me rodeaba. Si me quedaba atrás, era porque algún pájaro, algún insecto, algún árbol o alguna flor había atraído mi atención; así, después de examinar atentamente lo que fuera, podía continuar mi camino sola y a paso tranquilo, hasta que mis alumnas se despedían de sus acompañantes y tomábamos el tranquilo sendero que nos llevaba a casa.