Agnes Grey

Agnes Grey

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero la mañana trajo un rebrote de esperanza y buen humor. Tenía que ponerme en marcha temprano, ya que el vehículo que iba a llevarme (una calesa alquilada por el señor Smith, el comerciante en paños, té y comestibles del pueblo) debía estar de regreso aquel mismo día. Me levanté, me lavé, me vestí, tomé un rápido desayuno, recibí los cariñosos abrazos de mi padre, mi madre y mi hermana, besé al gatito, para gran escándalo de Sally, la criada, nos estrechamos la mano, me monté en la calesa, levanté el velo que me cubría la cara y entonces, y solo entonces, estallé en lágrimas.

La calesa se puso en marcha. Miré hacia atrás: mi querida madre y mi hermana estaban en pie junto a la puerta, siguiéndome con la mirada y dándome su adiós con las manos. Les devolví el saludo y rogué a Dios por ellas con todo mi corazón. Al descender la colina, las perdí de vista.

—Qué mañana tan fría, señorita Agnes —comentó Smith—. Y oscura también. Confío en llegar a nuestro destino antes de que empiece a llover demasiado.

—Sí, yo también —repliqué con toda la calma de la que fui capaz.

—Anoche cayó una buena.

—Sí.

—Puede que este viento tan frío mantenga alejada la lluvia.

—Sí, quizá.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker