Agnes Grey
Agnes Grey —Espero que la parroquia me guste más dentro de uno o dos años, cuando haya realizado ciertas reformas en las que he volcado mis esfuerzos…, o, al menos, progresado algo en ese sentido. Pero puede felicitarme ahora, pues me resulta muy agradable tener una parroquia propia, en la que nadie interfiere en mis cosas, desbarata mis planes y arruina mis esfuerzos. Por otra parte, cuento con una casa respetable en un barrio muy agradable y con trescientas libras al año. De hecho, solo puedo quejarme de la soledad en la que vivo, y mi único deseo serÃa encontrar a una compañera para compartirla.
Dichas estas palabras, me miró y, al sentir en mà el brillo de sus ojos negros, sentà que la cara me ardÃa, desconcertada, porque dar muestras de confusión en aquellas circunstancias me resultaba insoportable.
Hice un esfuerzo por remediar el mal y evitar en mi respuesta cualquier alusión personal, pronunciando unas frases atropelladas y confusas, que más o menos venÃan a decir que si esperaba hasta ser conocido en el pueblo, tendrÃa muchas oportunidades de llenar ese vacÃo entre las residentes de F. y de su vecindad, o entre las visitantes de A., si es que necesitaba elegir entre una variada gama de posibilidades; sin darme cuenta de la sugerencia implÃcita en aquel comentario y que solo reconocà más tarde.