La inquilina de Wildfell Hall
La inquilina de Wildfell Hall OPINIONES
1 de octubre. — Ya está decidido. Mi padre ha dado su consentimiento y se ha fijado la fecha en Navidad, por una especie de compromiso entre los partidarios de la precipitación y los de la demora. Milicent Hargrave va a ser una de las madrinas de la boda y Annabella Wilmot la otra; no es que yo sienta mucha simpatía por esta última, pero es amiga íntima de la familia y no tengo otra.
Cuando le comuniqué a Milicent mi compromiso, me sentí más bien irritada por su forma de aceptar la noticia. Se quedó mirándome con mudo asombro y luego dijo:
—En fin, Helen, supongo que debería felicitarte… y me alegra verte tan feliz; pero no creí que le aceptaras. No puedo evitar sentirme sorprendida al ver que te gusta tanto.
—¿Por qué?
—Porque eres tan superior a él en todos los aspectos y él se comporta de una manera tan descarada y atrevida… que no sé cómo…; no sé, pero cuando le veo aproximarse siempre tengo deseos de apartarme.
—Pero es que tú eres tímida, Milicent, y eso no es culpa suya.
