La inquilina de Wildfell Hall
La inquilina de Wildfell Hall LOS INVITADOS
23 de septiembre. — Nuestros huéspedes llegaron hace tres semanas. Lord y lady Lowborough hace ahora más de ocho meses que se casaron; le concederé a la dama el derecho a decir que su marido es otro hombre; su apariencia, su espíritu y su carácter han mejorado ostensiblemente desde que le vi por última vez. Aunque aún pueden mejorarse más. No siempre está alegre, no siempre está contento, y ella se queja a menudo de su malhumor a pesar de que es la última persona que debería hacerlo, puesto que nunca lo descarga sobre ella, salvo como consecuencia de una conducta que provocaría a un santo. Él la adora todavía e iría al fin del mundo por complacerla. Ella conoce su poder y lo utiliza; sabe perfectamente que adular y halagar es más seguro que mandar, y suaviza con astucia su despotismo con las suficientes zalamerías para hacer que él se sienta un hombre afortunado y feliz.
