La inquilina de Wildfell Hall

La inquilina de Wildfell Hall

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO XLI

«LA ESPERANZA BROTA ETERNA EN EL PECHO HUMANO[23]»

20 de marzo. — Ahora que me he librado del señor Huntingdon por una temporada, mi corazón revive. Me dejó a principios de febrero y en el mismo momento en que se fue, respiré de nuevo y sentí que volvía mi energía vital; no con la esperanza de huir —él se ha cuidado de no dejarme ninguna ocasión posible de hacerlo—, pero sí con la decisión de sacar el mejor partido a las circunstancias en las que me desenvuelvo. Por fin estaba Arthur conmigo solamente; sobreponiéndome a la apatía y desaliento, me dispuse a hacer lo Imposible por arrancar todas las malas hierbas que se habían plantado en su mente infantil y sembrar de nuevo la buena ternilla que aquéllas no habían dejado fructificar. Gracias a Dios, no es un terreno baldío o duro; si las malas hierbas crecen rápidas en él, mejor lo harán las plantas. Su sensibilidad es más viva, su corazón más lleno de afecto de lo que haya podido estarlo el de su padre; no es una tarea desesperanza someterle a la obediencia y hacer que ame y conozca a su única amiga verdadera, mientras no haya nadie que anule mis esfuerzos.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker