Shirley
Shirley —Eso deberÃa haber hecho, de no haber sido porque, desgraciadamente, habÃa invitado a Boultby a cenar conmigo después de la asamblea de la Sociedad BÃblica de Nunnely. Prometà enviarlo a usted en mi lugar, cosa, por cierto, que no me agradeció; habrÃa preferido tenerme a mÃ, Peter. Si realmente fuera necesaria mi ayuda, irÃa a reunirme con ustedes; el silbato de la fábrica me darÃa el aviso. Mientras tanto, vaya usted, a menos —se volvió de repente hacia los señores Sweeting y Donne—, a menos que prefieran ir Davy Sweeting o Joseph Donne. ¿Qué dicen ustedes, caballeros? Se trata de una misión honorable, no exenta del aderezo de un poco de peligro real, pues el paÃs se halla en estado de agitación, como todos saben, y Moore y su fábrica y su maquinaria son bastante odiados. Bajo esos chalecos suyos hay sentimientos caballerescos, hay un coraje que palpita con fuerza, no lo dudo. Quizá me muestre demasiado parcial hacia mi favorito, Peter; el pequeño David será el campeón, o el intachable Joseph. Malone, no es usted más que un Saúl grande y torpe, al fin y al cabo, bueno únicamente para prestar su armadura[18]. Saque las pistolas, coja su garrote; está ahÃ, en el rincón.
Malone sacó sus pistolas con una sonrisa significativa, y se las ofreció a sus hermanos, que no se apresuraron a cogerlas: con cortés modestia, ambos caballeros retrocedieron un paso ante las armas que les ofrecÃan.