Shirley
Shirley Estos caballeros están en la flor de la juventud; poseen toda la energía de esa interesante edad, energía que sus viejos y abatidos párrocos encauzarían de buena gana hacia sus deberes pastorales, pues expresan a menudo el deseo de verla empleada en la diligente supervisión de las escuelas y en las visitas frecuentes a los enfermos de sus parroquias respectivas. Pero a los jóvenes levitas esas tareas les parecen aburridas; prefieren derrochar sus energías en un proceder que, pese a que a otros ojos pueda verse más cargado de aburrimiento y más afligido por la monotonía que el extenuante trabajo de un tejedor en su telar, a ellos parece proporcionarles una fuente inagotable de diversión y actividad.
