Shirley
Shirley «PHOEBE»
Seguramente Shirley pasó una agradable velada con sir Philip, pues a la mañana siguiente bajó de muy buen humor.
—¿Quién quiere dar un paseo conmigo? —preguntó, después del desayuno—, Isabella y Gertrude, ¿os apetece?
Tan extraña era semejante invitación por parte de la señorita Keeldar a sus primas, que éstas vacilaron antes de aceptar. No obstante, habiéndoles indicado su madre que aprobaba la idea, se pusieron el sombrero y el trío partió.
A aquellas tres jóvenes no les agradaba demasiado estar juntas: a la señorita Keeldar le gustaba la compañía de muy pocas señoras; de hecho, no hallaba el placer de la cordialidad en nadie salvo en la señora Pryor y en Caroline Helstone. Era cortés, amable y atenta incluso con sus primas; aun así, solía tener muy poco que decirles. Aquella mañana en particular, su risueño humor hizo que intentara incluso distraer a las señoritas Sympson. Sin apartarse de su norma habitual de no tratar con ellas más que sobre temas triviales, infundió en éstos un extraordinario interés: su chispa vital asomaba en todas sus frases.
