Villette
Villette —Dé los buenos dÃas a la señorita —ordenó Harriet.
La niña dijo: «Buenos dÃas», y luego salió de la habitación detrás de su niñera. Harriet se fue temporalmente aquel mismo dÃa; iba a alojarse con unos amigos que vivÃan en los alrededores.
Cuando bajé, encontré a Paulina (la niña se hacÃa llamar Polly, pero su nombre completo era Paulina Mary) sentada a la mesa del desayuno al lado de la señora Bretton; tenÃa delante un tazón de leche y una rebanada de pan le llenaba la mano, que reposaba inmóvil sobre el mantel: no comÃa.
—No sé cómo vamos a contentar a esta criatura —me dijo la señora Bretton—. No come nada y parece no haber dormido.
Expresé mi confianza en los efectos del tiempo y de la amabilidad.
—Sólo se adaptará cuando le cobre afecto a alguien de la casa —respondió mi madrina.