Villette

Villette

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Entonces pidió un vaso de eau sucrée[70], le dio unas cucharaditas a Fifine (que era increíblemente golosa; cualquiera podía conquistar su corazón a través del paladar), le prometió darle más cuando terminara la cura y, rápidamente, empezó su trabajo. Como necesitaba ayuda, se la pidió a la cocinera, una mujer corpulenta y de fuertes brazos, pero tanto ella como la portera y la niñera parecieron esfumarse. Yo no sentía el menor deseo de tocar aquel pequeño y descoyuntado miembro, pero, pensando que no había alternativa, extendí una mano para hacer lo que fuera preciso. Alguien se me adelantó: madame Beck había alargado la mano; la suya era firme mientras que la mía temblaba.

—Ça vaudra mieux[71] —dijo el médico, volviéndose hacia ella.

Su decisión fue de lo más acertada. Mi estoicismo habría sido fingido, mi fortaleza falsa. Los de ella no eran falsos ni fingidos.

—Merci, madame: très bien, fort bien! —exclamó al terminar—. Voilà un sang-froid bien opportun, et qui vaut mille élans de sensibilité déplacée[72].



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker