Villette
Villette Los servicios del doctor Pillule habían sido requeridos por un viejo y rico hipocondríaco en la antigua ciudad universitaria de Bouquin-Moisi y, al prescribirle un cambio de aires, el temeroso paciente quiso que le acompañara en su viaje de varias semanas; de modo que el nuevo médico continuó viniendo a la rue Fossette.
Yo lo veía a menudo cuando aparecía, pues madame se negaba a confiar la pequeña inválida a Trinette, y me pedía que pasara mucho tiempo en el cuarto de las niñas. Creo que era muy competente. Fifine se recuperó rápidamente con sus cuidados, pero la convalecencia de la niña no precipitó la despedida del médico. El Destino y madame Beck parecían confabulados, y los dos habían decidido que el joven se familiarizara con el vestíbulo, la escalera privada y las habitaciones superiores de la rue Fossette.
Tan pronto como Fifine estuvo bien, Désirée se declaró enferma. Aquella endemoniada niña tenía verdadero talento para la simulación y, cautivada por los mimos y atenciones que se dispensaban a los enfermos, decidió que una indisposición se ajustaría muy bien a sus gustos, y se metió en la cama. Representó muy bien su papel, y su madre aún mejor; pues, aunque el caso estaba tan claro como la luz del día para madame Beck, el aire de gravedad y la buena fe con que lo trató fueron asombrosos.