Villette
Villette —Tengo el honor de hallarme bien de salud, tan sólo un poco fatigado tras un viaje demasiado rápido. Espero, señora, que usted se encuentre bien.
—Razo… nable… mente bien —fue la ambiciosa respuesta de la mujercita; e intentó recobrar su anterior posición, pero al ver que no podÃa hacerlo sin trepar y un considerable esfuerzo —un sacrificio del decoro de todo punto impensable—, y como no podÃa permitirse que nadie la ayudara en presencia de un joven caballero desconocido, renunció a la silla alta en beneficio de un pequeño escabel, al que Graham acercó su silla.
—Espero, señora, que su actual residencia, la casa de mi madre, sea de su agrado.
—No ezpe… cial… mente; quiero volver a mi casa.
—Un deseo natural y encomiable, señora; pero al que, no obstante, me opondré con todas mis fuerzas. Creo que podré extraer de usted un poco de ese preciado bien llamado diversión, que mamá y la señorita Snowe no consiguen proporcionarme.
—Tendré que volver muy pronto con papá. No me quedaré mucho tiempo en casa de su madre.
—SÃ, sÃ, se quedará conmigo, estoy seguro. Tengo un poni en el que podrá montar, y un sinfÃn de libros para enseñarle las ilustraciones.
—¿Va a vivir usted aqu�
—SÃ. ¿Le parece bien? ¿Le gusto?