Villette
Villette —Lo primero que he hecho esta mañana —exclamó, guardando sus sentimientos en el bolsillo y tomando asiento después de volver la espalda a la luna— ha sido ir a la rue Fossette y comunicar a la cuisinière que se encuentra usted sana y salva, y en buenas manos. ¿Sabe que aún no habÃa descubierto su ausencia? CreÃa que estaba usted en el dormitorio grande. ¡Con cuánto esmero debe de haberla cuidado!
—¡Oh! Todo eso es muy comprensible —afirmé—. Lo único que Goton podÃa hacer era traerme una pequeña tisane[155] y un trozo de pan, y los he rechazado tan a menudo durante la última semana que la buena mujer se cansó de hacer viajes inútiles de la cocina de la casa al dormitorio del internado; al final, sólo venÃa al mediodÃa para hacerme la cama. Le aseguro, sin embargo, que es una criatura bondadosa, a la que habrÃa encantado preparar unas côtelettes de mouton[156] si yo hubiera podido comérmelas.
—¿Qué pretendÃa madame Beck al dejarla sola?
—Madame Beck no podÃa prever que yo caerÃa enferma.
—Creo que su sistema nervioso ha sufrido mucho…
—No sé muy bien en qué consiste mi sistema nervioso, pero me he sentido terriblemente desgraciada.