Villette
Villette Hay temperamentos alegres, entusiastas, afables, cuya influencia resulta tan beneficiosa para los pobres de espÃritu como la luz del sol para los más frágiles. Entre esas naturalezas superiores estaban sin duda el doctor Bretton y su madre. A los dos les gustaba contagiar su felicidad, al igual que otros disfrutan causando sufrimiento; y lo hacÃan de forma instintiva, sin el menor alboroto y, en apariencia, sin ser demasiado conscientes: complacÃan a los demás espontáneamente. Mientras estuve con ellos, todos los dÃas propusieron algún pequeño plan que resultó de lo más placentero. Aunque el doctor John estaba muy ocupado, se las arreglaba para acompañarnos en nuestras pequeñas excursiones. No sé cómo atendÃa sus compromisos; eran muy numerosos, pero, gracias a su buena organización, conseguÃa tener unas horas libres todos los dÃas. A menudo le vi trabajar duramente, pero sus esfuerzos rara vez eran sobrehumanos; y jamás estaba irritado, confundido o agobiado. HacÃa cualquier cosa con la facilidad y la elegancia de quien posee fuerza suficiente para todo; con el inmenso regocijo de una energÃa inagotable.