Villette
Villette —Estoy tan silenciosa —respond× porque me interesa no sólo la música sino todo cuanto me rodea.
Entonces hizo algunos comentarios tan serenos y ecuánimes que empecé a pensar que no habÃa visto lo mismo que yo, y le susurré:
—La señorita Fanshawe está aquÃ, ¿se ha dado cuenta?
—¡Oh, sÃ! Y me he fijado en que usted también se ha percatado de su presencia.
—¿Cree que ha venido con la señora Cholmondeley?
—La señora Cholmondeley ha llegado con un grupo muy numeroso. SÃ, Ginevra estaba en su comitiva; y la señora Cholmondeley, en la comitiva de lady…, que estaba en la comitiva de la reina. Si ésta no fuera una de esas pequeñas cortes europeas, donde ceremoniosidad es casi sinónimo de familiaridad, y donde las fiestas de gala parecen reuniones caseras con traje de domingo, todo eso sonarÃa muy bien.
—Tengo la impresión de que Ginevra le ha visto.
—Yo también. La he mirado varias veces desde que usted dejó de hacerlo; y he tenido el honor de presenciar un pequeño espectáculo que usted se ha ahorrado.
No le pregunté cuál: esperé una información voluntaria; y no tardó en dármela.