Villette
Villette Paulina llamó a la puerta, demasiado suavemente al principio para que la oyeran, pero ésta se abrió después de un segundo intento; Graham asomó la cabeza; parecÃa de muy buen humor, pero muy impaciente.
—¿Qué quieres, monito?
—Estar contigo.
—¿Ah, s� ¡Ahora vas a venir tú a molestarme! Busca a mamá y a la señorita Snowe y diles que te acuesten.
La cabeza rojiza y la cara encendida desaparecieron; la puerta se cerró de golpe. Paulina se quedó atónita.
—¿Por qué me habla asÃ? Nunca me habÃa hablado de ese modo —exclamó, consternada—. ¿Qué le he hecho?
—Nada, Polly; pero Graham está ocupado con sus amigos del colegio.
—¡Y los prefiere a ellos! ¡A mà no me quiere porque están ellos!