Villette
Villette Mientras Graham decÃa esto, una joven que estaba silenciosamente agarrada a un caballero, delante de nosotros, fue arrancada súbitamente del brazo de su protector por un corpulento y brutal desconocido, y arrojada a los pies de la multitud. Su desaparición no duró ni dos segundos. Graham corrió hacia ella; él y el caballero, un hombre robusto, aunque de pelo gris, unieron sus fuerzas para apartar a la muchedumbre; la joven parecÃa inconsciente: su cabeza y su larga cabellera caÃan hacia atrás.
—Déjela en mis manos; soy médico —dijo el doctor John.
—Está bien, si no le acompaña ninguna dama… —respondió el caballero—. Cójala y yo abriré paso; tenemos que sacarla al aire libre.
—Hay una dama conmigo —señaló Graham—, pero no será ningún estorbo.
Me llamó con los ojos, pues estábamos separados. Decidida, no obstante, a ir con él, penetré en la barrera viviente, y me arrastré por debajo cuando no encontré mejor manera de avanzar.
—Agárrese a mÃ, y no deje que nadie la separe —exclamó el doctor John; y yo le obedecÃ.